La inspiración viene y va, y no siempre aparece cuando la necesito. Hoy mi inspiración se ha ido con él, y me temo que para no volver jamás. No le siento junto a mí, a pesar de que solo necesito alargar la mano para tocar su piel. Es lo que necesito, reunir el valor para acariciar su pelo y sentir el calor de su cuerpo atravesando cada poro de mi piel.
Necesito inspiración, no para escribir los más bellos versos, sino para encontrar las palabras que le hagan comprender los sentimientos que se esconden en lo más profundo de mi alma y me desgarran en pedazos con cada beso, con cada abrazo para ella, mientras a mí solo me reserva guiños infantiles que revuelven mis sentimientos haciéndome pensar que en tu corazón hay algo más.
Inspiración para comprender la verdad que se esconde tras esos ojos que me aceleran el pulso y me reviven cada mañana. Inspiración para leer cada palabra de esos labios que llenan de luz mi día con su sonrisa, y disipan la oscuridad de una noche vacía sin ti. Inspiración para fingir indiferencia cuando me encuentras con los ojos clavados en ti. Inspiración para comprender que nada de lo que pueda hacer conseguirá que sientas una parte de lo que yo siento. Inspiración para reprimir cada impulso que me empuja hacia ti. Reprimir ese impulso que me lleva a un final.

Al final de una vida sin ti.